lunes 3 de noviembre de 2008

Starman

Mientras anudaba mis zapatillas de deporte, el dolor en mi cabeza se hacía tan intenso que pensé en aplazar mi sesión de jogging matutina.
Entonces escuche la explosión de un trueno. Miré afuera y no llovía.
Mi pasión por las nubes y tormentas hizo que ignorara mi dolor de cabeza; salí al parque.

Acababa de amanecer. A lo lejos, los restos centelleantes de una tormenta alejándose hacían parpadear los estertores de un frente de nubes. Era una mañana preciosa.

El ambiente era muy húmedo, hacía frió y ni rastro de viento.
Alcancé mi ritmo en unos minutos y subí la cuesta que da a la arboleda. La luz madrugadora sobre el terreno y hojas mojadas daba un toque “eléctrico” a la visión ante mis ojos.
Atravesé el camino, bajo los árboles… y me detuve. Mi cabeza parecía una sección de timbales en plena interpretación percusiva.
Ese dolor se torno insoportable.

Me senté en un banco, jadeando.
Entonces, mi corazón saltó del susto:

-Busco el mar y a los niños que cantan.

Miré detrás de mí, hacia donde provenía el sonido de aquella voz tan imponente, autoritaria y dulce.
Le vi. Alto, envuelto en antiguas e impolutas ropas casi blancas. Tenía el Sol de la mañana justo detrás de su faz, por lo que no pude ver bien su rostro.

-Estoy buscando el mar y a los niños que cantan.

Aquella voz… se me clavaba en las sienes.

-¿Qué niños? El mar está lejos…

No me dejó terminar, me interrumpió. Yo me levanté, tratando de ubicarme en otra posición, con el fin de ver su cara.

-Escuché a los niños, cantando su coro. Nunca he visto el mar ¿Dónde está el mar?

A pesar de lo extraño de sus preguntas, de su apariencia… de su sola presencia allí, a esa hora de la mañana, me sentí cómodo, a pesar del dolor tremendo en mi cabeza.

-¿Porqué estás descalzo? ¿No tienes frío?

Él parecía ignorar por completo mis preguntas, solo esperaba respuestas a las suyas.

-¿Puedes mostrarme como llegar al mar?

Noté algo húmedo sobre mis labios, pasé mi mano y vi la sangre en mis dedos. Me estaba sangrando la nariz.
Él se posicionó de nuevo delante del Sol y se alejó unos metros.
Conseguí decirle:

-Sígueme, te mostraré hacia donde está el mar.

Subimos dirección a la colina que domina todo el parque, mientras mi dolor de cabeza me empezaba a provocar nauseas, mi nariz sangraba aún más.
Faltando bastantes metros, no entiendo como, él ya estaba esperando en la cima, dominando todo el paisaje.
Su voz se elevó:

-Muéstrame el mar, debo alejarme de ti.

Le señalé el horizonte con mi dedo. Donde las dos montañas se cruzaban en la lejanía, allí detrás, estaba el mar…

Mientras, vencido, me recosté en la hierba mojada, y miré al cielo en busca de alivio.
El trueno volvió a retumbar y mi dolor marchó.

De la nada, surgió una brisa.
Mi extraño compañero de amanecer ya no estaba a mi lado. Marchó.

La brisa me trajo el eco, de un coro infantil, en la lejanía, proveniente de donde las dos montañas se cruzan, tras el valle, junto al mar.

Y allí, recostado, en la cima, sobre la hierba húmeda, lloré ante la belleza del cielo, de la música en mis oídos y el mar en mi mente.



-Starman (David Bowie 1972)-

No sabía que hora era, había muy poca luz…
Me incliné sobre mi radio
Decían que un tipo estaba tocando rock and roll con mucho sentimiento.
Entonces, el potente sonido pareció desvanecerse…
Para volver como una voz lenta en forma de onda de fase
No era ningún D.J…. aquello era un nebuloso y brumoso enrollado del cosmos.

Hay un hombre de las estrellas esperando en el cielo
Le gustaría venir y encontrarse con nosotros
Pero cree que eso haría explotar nuestras mentes.

Hay un hombre de las estrellas esperando en el cielo
Nos dijo que no las haría explotar
Porque sabe que es lo más valioso

Me dijo:
Deja que los niños la pierdan
Deja que los niños la usen
Deja que todos los niños bailen

Tuve que telefonear a alguien, así que te escogí a ti.

-Hey, esto es alucinante, ¿lo oíste tú también?-

Enciende la tele, quizá podamos pillarlo en el canal 2
Mira por tu ventana, puedo ver su luz
Si nosotros podemos brillar, quizá aterrice esta noche…
No se lo digas a tu padre o nos encerrará del susto.


Hay un hombre de las estrellas esperando en el cielo
Le gustaría venir y encontrarse con nosotros
Pero cree que eso haría explotar nuestras mentes.

Hay un hombre de las estrellas esperando en el cielo
Nos dijo que no las haría explotar
Porque sabe que es lo más valioso

Me dijo:
Deja que los niños la pierdan
Deja que los niños la usen
Deja que todos los niños bailen

9 coments:

Luna dijo...

La tormenta, la madrugada y el dolor de cabeza forman un cóctel extraño. Los mensajes son tan difícles de descifrar como lejano es el mar a nuestrros ojos.
Besos

CONRA dijo...

Hola Skelter:
Bonita descripción, me ha gustado mucho la forma de narrar tu escrito y como te inspiras en la letra de starman…

…Hay un hombre de las estrellas esperando en el cielo
Le gustaría venir y encontrarse con nosotros…
Hasta pronto.
Muchos saludos

Ericram dijo...

Hermoso relato !!!
Como me gusta Starman, en realidad, como me gusta Ziggy Stardust !!!
Si te interesa, hace un tiempo, publiqué esto en Sunshine.

Sabés que el final de tu cuento, me trajo vaya a saber porqué, el recuerdo de otro cuento muy corto de Eduardo Galeano, un magnífico escritor uruguayo que quisiera compartir contigo :

"Diego no conocía la mar...

Su padre, lo llevó a descubrirla. Viajaron al sur.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos.
Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar,
temblando, tartamudeando,
pidió a su padre...

Papá: ......Ayúdame a mirar !!!

Espero que te haya gustado, yo no me canso de leerlo, y siempre me emociona.
Un abrazo.

VITALIA dijo...

Yo tambien espero al hombre de las estrellas en el cielo, pero tengo una visión particular... para mi el es Dios. Me encantó tu descripción de la mañana, tanto que me sentí metida en la escena, andando en bici con el viento en la cara, la frescura de la mañana y los colores...como viviéndola a tu lado... fue extraño, muy extraño. Todo muy romántico al comienzo y macabro a la vez con la sangre en la naríz y el dolor de cabeza- un toque sobrenatural manifestado en el cuerpo.
Realmente tienes un don para escribir.

Gracis poor visitarme. Me interesa mucho todo lo que escribies, es muy atrapante.
Saludos

Rocío dijo...

un post perfecto como siempre... un bowie perfecto, como siempre.

Yo también amo la lluvia, y las tardes de nubes... no se si lo dijiste en serio, o era solo para completr la historia jaja

besitoo

skelter dijo...

Luna:

Sí… un cóctel que aventuraba acontecimientos. Secret messages calling to the other side…



Conra:

Estos textos cósmicos de Bowie siempre consiguen que mi mente se traslade.
Saludos y hasta pronto.



Ericram:

He leído tu post. Muy bueno, creo que debería entrar en tu blog y tirar hacia atrás, hay cosas muy buenas.
No conocía a Galeano, tremendo el relato.
Gracias.



Vitalia:

Gracias a ti por la visita.
Pienso similar, que hay alguien superior y creador…
Además de tener la certeza de que todas las cosas están en camino a algún sitio.

Saludos.



Rocio:

Cuanto tiempo!
Nada es perfecto, ni siquiera Bowie…

Bueno, claro que amo la lluvia (dicen que estoy loco cuando me empapo) y las nubes, conozco una montaña alta que siempre está atravesada de nubes bajas, allí voy a menudo a perderme dentro de ellas.

Besos.

-Anna- dijo...

Me quedé por ahí, viajando en los paisajes, vagando entre la lluvia ausente...Menuda madrugada, casi como un sueño...

Un beso Skel!

nanuk dijo...

Dios!!! Cómo puedes regalar tanta belleza sin pedir nada a cambio... Quiero conocerteeeee!!!! Gracias por las palabras, que hacen música en tus textos mejor que Bowie y que cualquier otro!!! Me has recordado a uno de mis cuentos favoritos... (es que, entre otras cosas, soy cuentacuentos. Se titula "El canto de las ballenas"; es de Dyan Sheldon (además, las ilustraciones son maravillosas). Me encantaría que lo pudieses leer. Un beso grande, como tu corazón.

skelter dijo...

Anna:

Estas madrugadas son extrañas. EL frío... creo que me viene bien.

Un beso.



Nanuk:

No conozco ese relato. Lo arreglaré.
Me hiciste sonrojar.
No pido nada a cambio, pero recibo mucho por nada.
¿Donde es esa playa?
Un beso grande too.